Ultimos Posts 1. 11/03/2010 22:55 - TECHOS EN VENECIA - Capítulo III: Artilugios CAPÍTULO III - Artilugios. La perilla giró, y la puerta blanca se deslizó lenta y suavemente. Edmund cruzó el umbral como un hombre entrando a un velorio. No estaba fatigado; pero tenía los hombros caídos. Todo había salido de acuerdo al plan; pero la cabeza le dolía como nunca. Sostenía la esfera dorada con su mano izquierda. En ese momento, Edmund podía jurar que el objeto pesaba... 2. 03/02/2010 11:27 - TECHOS EN VENECIA - Capítulo II: Lo que sucedió... - Parte II: Los techos. CAPÍTULO II - Parte II: Los techos. -¿Podemos parar un segundo, Lucia? Ambos se detuvieron al instante. Saltó un poco de rojo polvo húmedo de las tejas que decoraban todo el techo. Los canales y las calles estaban en silencio. -¿Edmund, pasa algo?- Cada uno intentaba calmar su respiración. Lucia estaba tosiendo y le costaba un poco hacerlo-. ¡Sabes que no podemos parar así! La hume... 3. 22/01/2010 23:28 - TECHOS EN VENECIA - Capítulo II: Lo que sucedió... - Parte I: Piso 24 CAPÍTULO II - Parte I: Piso 24. -¿La vista es hermosa, verdad? -¡Edmund, no te me pongas romántico! ¿Quieres? -¡Hey!-exclamó haciéndose el ofendido. Edmund se puso de cuclillas y se volvió hacia el atardecer. Ahí estaban?solos? vestidos de negro?nadie los notaba?estaban en el techo del Ponte di Rialto . Levantó su mirada hacia ella? -Lucia? -¡Edmund, concéntrate en el trabajo?!-exh... 4. 16/01/2010 23:51 - TECHOS EN VENECIA - Capítulo I: El mercado de Santa Cruz - Parte II: Discordia CAPÍTULO I - Parte II: Discordia Tanto los tejanos de Edmund como su polo de manga larga eran negros. Estaba sonriendo, era cierto. La luz se colaba por los agujeros de los desgastados toldos que hacían de techo; así se formaron manchas de placentero calor de primavera en el suelo. Dirigió un momento su mirada hacia el objeto dorado y esférico que llevaba en su mano. Era un poco má... 5. 10/01/2010 00:01 - TECHOS EN VENECIA - Capítulo I: El mercado de Santa Cruz - Parte I: Rata y Gato CAPÍTULO I - Parte I: Rata y Gato Eran las once y media de la mañana; y todos en el mercado de Santa Cruz, llenos de curiosidad tanto como de miedo, se preguntaban por qué un joven sonreía mientras era perseguido por casi diez militares vestidos con camuflaje blanco. El chico esquivaba, trepaba y saltaba sutilmente; sus perseguidores, empujaban, gritaban, amenazaban y destruían a s... |