Ultimos Posts 1. 10/09/2010 23:16 - PRETEXTO Domingo ZERPA (Argentino) Bajamos los dos al río no bien lloviera en el cerro: ella con cierto motivo, yo sólo con un pretexto. La muy donosa traía entre sus brazos morenos una tinaja en continua carambola con sus pechos. Yo, que después de la lluvia soy primavera por dentro, flores de cumbres y abismos traía en mi pensamiento. Los dos bajamos cantando no sé qué motivo viejo, y los... 2. 10/09/2010 23:13 - CASI TODAS LAS VECES Idea VILARIÑO (Uruguaya) Conozco la ternura como la misma palma de mi mano. A veces entre sueños la recuerdo como si ya la hubiese perdido alguna vez. Casi todas las noches casi todas las veces que me duermo en ese mismo instante tú con tu grave abrazo me confinas me rodeas me envuelves en la tibia caverna de tu sueño y apoyas mi cabeza sobre tu hombro.... 3. 10/09/2010 23:10 - PARA EL ALMA IMPOSIBLE DE MI AMADA César VALLEJO (Peruano, 1892-1938) Amada: no has querido plasmarte jamás como lo ha pensado mi divino amor. Quédate en la hostia, ciega e impalpable como existe Dios. Si he cantado mucho, he llorado más por ti ¡oh mi parábola excelsa de amor! Quédate en el seso y en el mito inmenso de mi corazón! Es la fe, la fragua donde yo quemé el terroso hierro de tanta mujer; y en un yunque im... 4. 10/09/2010 23:07 - AMOR PROHIBIDO César VALLEJO (Peruano, 1892-1938) Subes centelleante de labios y ojeras! Por tus venas subo, como un can herido que busca el refugio de blandas aceras. Amor, en el mundo tú eres un pecado! Mi beso es la punta chispeante del cuerno del diablo; mi beso que es credo sagrado! Espíritu es el horópter que pasa puro en su blasfemia! El corazón que engendra al cerebro que pasa hacia el tu... 5. 10/09/2010 23:05 - EL BESO Manuel UGARTE (Argentino, 1878-1951) A veces nuestros labios, como locas mariposas de amor, se perseguían; los tuyos de los míos siempre huían, y siempre se juntaban nuestras bocas. Los míos murmuraban: Me provocas; los tuyos: Me amedrentas, respondían, y aunque siempre a la fuga se atenían, las veces que fugaron fueron pocas. Recuerdo que, una tarde, la querella en el jardín lleva... |