Los niños creativos y diestros en el uso de equipos complejos, encuentran con repidez nuevos usos para cosas viejas. Aunque estas sean las cosas que más amamos y que deseamos que no mueran. El libro, -que no creo que muera-, está sufriendo el desprecio de las nuevas generaciones, no sólo por que son los ÚNICOS OBJETOS QUE INCREMENTAN SU PRECIO, sino por el embate de la multimedia, internet y la televisión por cable. Esta imagen dice mucho, razón por la cual, sospecho que los promotores de la lectura del libro -tal como la conocimos y leímos nosotros-, están fuera de foco. Se niegan a ver las cosas tal como son: el predominio de la imagen, y el abaratamiento del acceso a las nuevas tecnologías. Un libro, fotocopiado, en el colegio más pobre, cuesta 80 soles; y un CD lo venden por 3 soles. Así, considero que el libro tiene que "subir" a Internet, tiene que convertirse en multimedia, en imagen y sonido. De lo contrario, seguirá perdiendo terreno. Los promotes de la lectura, antes de ponerse a llenar estantes con